Alineación vital
La vida de toda persona se va desarrollando
por las decisiones que se toman en las diferentes dimensiones o áreas que la
conforman (profesional, económico, salud mental/espiritual, social, económica,
ética, familiar, corporal y ocio). En muchas ocasiones las decisiones que
tomamos están enfocadas a desarrollar una sola área descuidando otros aspectos
de la vida y, además, también solemos tomar decisiones en el corto plazo, para el aquí y el ahora, sin embargo las consecuencias afectan para bien o para mal a toda
la persona, su vida presente y su futuro.
Al momento de tomar decisiones estamos conscientes
de que traerán consecuencias -quizás muchas veces ignoremos cuáles serán dichas
consecuencias y sus alcances-.
Una postura ante ellas es el de aceptarlas y
estar dispuestos a pagar sus costos, lo cual es bueno pero no suficiente, debido
a que, como se dijo anteriormente, muchas veces sólo estamos viendo las
consecuencias unidimensionalmente, y las demás áreas se resentirán y nos lo
harán saber.
Además a nivel racional puede ser que las
aceptemos, pero a nivel subconsciente no es así y, ambas cosas generan tensión,
ansiedad y sobre todo estrés, hoy en día un término tan de moda, ya que estamos,
como sociedad, obsesionados con el éxito material a costa de lo que sea.
Otro aspecto importante a considerar son los
recursos limitados con lo que contamos para realizarnos en la vida. Como ejemplificaba
Don Julio Mayora, profesor de ética en la universidad, «los recursos son como
una cobija, si la jalas para taparte la cabeza te destaparás los pies y
viceversa». El tiempo de más que se le dedique al ocio será robado al ámbito
profesional o a cualquier otro.
Por ello resulta importante tener una visión
integral de nuestra vida, que le proporcione unidad y consistencia, parta de
nuestros recursos presentes y los potencialice al futuro, ya que si cada una de
nuestras dimensiones tienes sus objetivos particulares y van en diferentes direcciones
terminaran por fraccionarnos y no acabaremos por llegar a ningún lado.
Esta visión ha de ser una “visión
aspiracional”, que nos impulse, nos motive y que despierte nuestra creatividad
para sacar lo mejor de cada uno de nosotros cada día de nuestras vidas.
Guillermo Hernández Lee
Personal Coach